Ventajas de correr con zapatillas de clavos

Artículo publicado en hace 3 años

Posiblemente nunca le hayas prestado demasiada atención a las zapatillas de clavos, y es normal. Pese a que llevan décadas usándose en el mundo del atletismo, parece que sigan siendo un calzado exclusivo de los atletas de élite que compiten en pista.

zapatillas de clavos atletismo

Sin embargo, gracias a la nueva tendencia del minimalismo (un movimiento que promueve la pisada sin amortiguación), empiezan a ponerse de moda también entre los runners amateur. Te contamos a continuación en qué consisten, y cuándo puedes utilizar zapatillas de correr con clavos.

¿Para qué sirven las zapatillas de atletismo con clavos?

Este tipo de zapatillas están diseñadas para evitar el impacto con el talón al pisar, facilitar el apoyo del mediopié y por tanto impulsar al corredor en lugar de frenarlo, además de otorgarle un mayor agarre a la pista. Se distinguen fácilmente porque son zapatillas muy ligeras (unos 100 gramos frente a los 220 / 340 gramos de las zapatillas de running amortiguadas).

¿Y para qué sirven los clavos?

Pues para conseguir un mayor agarre sobre la superficie del tartán. Por lo tanto, este tipo de calzado no está pensado para el asfalto, y no sirve para cualquier corredor. Exige dos requisitos indispensables:

  1. Tener acceso a pistas de atletismo.
  2. Haber trabajado una técnica de carrera adecuada, para que los músculos de las piernas y el tendón de Aquiles no sufran más de la cuenta.

No obstante, si habías pensado pasarte por una pista de atletismo, o ya tienes acceso a una y quieres probar las zapatillas de clavos, aquí van unos consejos para empezar “con buen pie”:

zapatillas pista de atletismo

Consejos para correr con zapatillas de clavos

  1. Empieza con muy poco volumen, y ve incrementando la carga con el tiempo. Ten en cuenta que al pisar con el mediopié por primera vez, empezarás a trabajar músculos diferentes, y si haces una tirada media o larga, puedes lesionarte o provocarte agujetas intensas durante varios días.
  2. Haz varias series con un descanso de entre 1 minuto y 3 minutos. No te machaques a tope. Haz series de 200, 400 y 800 metros a un ritmo mucho más relajado del que habitualmente corres una tirada larga. Muscularmente tus piernas sufrirán menos.
  3. Busca una pista de atletismo para tener la seguridad de que estás haciendo la distancia que pensamos. En casi todas las ciudades medianas o grandes suele haber pistas de atletismo. Para acceder a ellas tan sólo deberás pertenecer a un club de atletismo o solicitar el acceso de pago para atletas federados.
  4. Cuando aprecies que tu pisada ya no es efectiva y empieces a aterrizar con el talón, es mejor que des por concluido el entrenamiento. ¡Paciencia! El próximo día tus piernas estarán mejor preparadas y podrás empezar de nuevo.
  5. Una vez estés habituado a este tipo de trote y calzado, será suficiente con que repitas series rápidas con clavos máximo un par de veces a la semana, o para preparar una competición de velocidad. Lo más adecuado es que la distancia se vaya aumentando de manera progresiva hasta que consigas finalizar 3 o 4 kilómetros con ellas sin sentirte sobrecargado.
  6. Cuando te hayas adaptado a la superficie del tartán, pero sobre todo al calzado con clavos, ya estarás preparado para competir en una pista de atletismo, ya sea en un 800, 1500, 3000 o un 5000. Se trata de un especialidad diferente, que a lo mejor te interesa probar. Posiblemente no disfrutes tanto como en una carrera sobre asfalto, ya que el nivel de exigencia es mucho mayor y los atletas que pueblan estas competiciones suelen tener mucho más nivel.

Y tú ¿Has corrido alguna vez con clavos? ¿Qué experiencias te han ofrecido? ¿Los recomiendas?